Rosa María Calaf: "Que no os engañen, aún queda mucho por hacer"
“Tengo envidia de mí misma de haber podido estar en tantos
lugares”. A Rosa María Calaf solo le faltan 13 países para poder decir que ha estado por todo el mundo. Ha crecido haciendo un periodismo de viajes, en el que se pone
pasión, en el que hay ganas de aprender.
Según su propia experiencia, cuenta que en el periodismo de viajes no podemos ir con
prisas. Contar una historia lleva un tiempo, y hay que entender en qué cultura
estamos para poder hablar sobre ella. ¿Cuánto
se tarda en poder contar? Depende del lugar, hay lugares distantes y distintos.
Pero el verdadero peligro no es lo que vas a tardar en entender y conocer, si
no la confianza en los lugares que crees que van a ser iguales.
Afirma que poco a poco la situación de las mujeres
periodistas ha evolucionado con el tiempo, pero no en todo el mundo es igual. En el periodismo
hay trampas de género. Hay diferencias evidentes entre hombres y mujeres, tanto
en lugares lejanos como en nuestra sociedad. Ser mujer requiere estar más
alerta, y eso demuestra que estamos en una situación de injusticia.
También hay trampas culturales, que se encuentran en países donde
se ejerce la represión y el atentado hacia la vida de las mujeres. Ante esta
situación, se pretende dar una explicación cultural, basada en el argumento de “Esto
siempre ha sido así, es nuestra cultura”. Hay que respetar las culturas, pero
la periodista recuerda: “El respeto termina donde empieza el abuso de los
derechos”.
En los países con mayor discriminación, se quiere hacer creer
a las mujeres que no hay nada que hacer. Es cierto que estamos en una parte del
mundo en la que a base de mucha lucha, se ha conseguido la simple aceptación de
que no puede haber una sumisión de un grupo por motivo de sexo, etnia o
religión. A pesar de todo, nos dicen “ya no hay nada más que hacer”, y no es
cierto. No hay que resignarse, y desde el periodismo tenemos la obligación de
tenerlo en cuenta, para dar voz a quienes no la tienen y conseguir un
periodismo de calidad, una buena democracia y para defender las libertades y
los derechos de las personas.